
-Una llave invisible puso un cerrajo a mi boca.
Mi pechoo parecia estallar, mi voz se quebro a pedazitos
y ni una palabra podia pronunciar.
Un fuego quemò mis ojos, un ardor imposible de explicar.
Un aluviòn de llanto inuno mis sentidos
como el de un niño dolido, cuyo globo echò a volar.
Esa noche tan horrible decepcione a un poeta.
Sè que una mujer no debe llorar.
Pero esa noche compredì que
te perdia y no te tendira
nùnca màs...


No hay comentarios:
Publicar un comentario